Presentación

La revista literaria "Boliche" fue creada por tres estudiantes de Literatura de la PUCP. Sus nombres son Bruno Nassi Peric', Jesús Salazar Paiva y Rashell Díaz Castillo, quienes ahora le dan la bienvenida a equipo a Natalia Ríos Subiria, también estudiante de Literatura en la misma casa de estudios.
Este proyecto tiene como fin el difundir la literatura tanto de forma crítica, como en manera creativa. Por lo que se espera combinar trabajos de personas especializadas en la materia, como personas que aún se están abriendo paso, ya sean estudiantes de la especialidad o no.
Es así que los invitamos a participar en nuestros siguientes números enviándonos sus trabajos a :
gdil.boliche@gmail.com

jueves, 24 de junio de 2010

RESEÑA Los funerales de la Mamá Grande. Gabriel García Márquez

Daniel Romero

Los funerales de la Mamá Grande (1962) es un libro que consta de 8 relatos. El último de ellos es el que le da título a la obra. Referente claro del realismo mágico de García Márquez, Los funerales de la Mamá Grande continúa con la configuración de lo que sería Macondo en Cien años de soledad, convertido ya en un claro referente literario - geográfico, como el condado de Yoknapatawpha de Faulkner o la Comala de Rulfo. Las referencias a la familia Buendía y los restos de la compañía bananera muestran cierta continuidad –o paralelismo– con la obre cumbre del Nobel de Literatura de 1982.
La extensión de los relatos es relativamente corta. Sin embargo, algunos podrían formar parte de una misma estructura narrativa; es decir, ciertos relatos podrían tener continuaciones o constar de dos capítulos. De esta manera, La prodigiosa tarde de Baltazar y La viuda de Montiel comparten una clara continuidad, palpable en el crecimiento del hijo de los Montiel y su trabajo en Alemania, así como en la muerte de Chepe Montiel. Pero si tomamos en cuenta el hecho de que hayan sido publicados como relatos distintos, nos tenemos que abstener de afirmar, como al inicio del párrafo, que sean parte de una misma historia. Una interpretación alternativa es que, en vez de una misma estructura narrativa continua, sean solo los personajes los que son parte de diferentes relatos. Así, por ejemplo, la viuda Rebeca está presente en La siesta del Martes y Un día después del sábado. No obstante, en ambos no existen referencias hacia el otro relato, lo que podría considerarse, incluso, como una simple coincidencia de nombres. A pesar de una posible secuencia, en determinados relatos, como lo hemos mencionado, estos no están ordenados cronológicamente en la obra. Y, si bien existen indicios de un ordenamiento en el tiempo, a lo largo de los diferentes relatos, tanto en los títulos como en el desarrollo de los mismos, no son suficientes como para otorgar una secuencia fija a los cuentos, y responderían más a un línea de tiempo válida únicamente dentro de cada uno de los relatos, sin corresponder al conjunto de Los funerales de la Mamá Grande.
El estilo continúa con lo que será la obra de García Márquez en obras posteriores. Las ricas y detalladas descripciones del ambiente le da protagonismo al contexto en que se dan las acciones: "No había nadie en la estación. Del otro lado de la calle, en la acera sombreada por los almendros, sólo estaba abierto el salón de billar. El pueblo flotaba en calor. La mujer y la niña descendieron del tren, atravesaron la estación abandonada cuyas baldosas empezaban a cuartearse por la presión de la hierba, y cruzaron la calle hasta la acera de la sombra."
Un elemento que se repite a lo largo de los relatos es el calor sofocante que evita que los habitantes del pueblo puedan vivir tranquilos: "Eran casi las dos. A esa hora, agobiados por el sopor, el pueblo hacía la siesta. [...] Solo permanecían abiertos el hotel frente a la estación, su cantina y su salón de billar, y la oficina del telégrafo a un lado de la plaza".
A lo largo de los ocho relatos, se evidencia un estilo ordenado lo que ayuda a una lectura ágil. No hay monólogos o diálogos insertados en medio de las descripciones, ni cambios bruscos en el tiempo sin alguna referencia que lo indique. El narrador único es omnisciente y desarrolla sus relatos con un discurso directo.
Alejémonos de la forma y planteemos una hipótesis respecto al fondo. En los relatos, con mayor o menor magnitud, se observa una aparente lucha de clases. Existen personajes marginados (viudas, ladrones, un carpintero, un dentista sin título) y otros de clase privilegiada (alcalde, médico, Mamá Grande e incluso los sacerdotes). El posible trasfondo social estaría en que estos diferentes protagonistas están en conflicto. Una viuda lucha contra lo que quiere o no quiere hacer un sacerdote en La siesta del martes; un dentista sin título se desquita de un encono en contra del alcalde sacándole una muela sin anestesia en Un día de estos. Una mujer embarazada, que gana un poco de dinero lavando ropa, se enfrenta a de su pareja que ha empezado a robar en En este pueblo no hay ladrones. La prodigiosa tarde de Baltazar, por otro lado, muestra el conflicto de un astuto carpintero y el rico del pueblo y, en La viuda de Montiel, la viuda del difunto rico sufre los ajustes de cuentas de un pueblo resentido por los perjuicios que les causó el fallecido. Un forastero que perdió el tren, por lo que tuvo que quedarse en Macondo, identificado por un senil cura como "El judío errante", es señalado como la causa de una peste que causa la muerte de pájaros en Un día después del sábado. Una ciega sufre el maltrato de su nieta que no aguanta que le llamen la atención o que, a pesar de su falta de sentido de visión, su abuela pueda saber todo lo que hace en Rosas artificiales. Finalmente, en Los funerales de la Mamá Grande, se narra los últimos días de vida de la Gran Vieja, a la que estaba subordinado tanto el poder del gobierno, representado en la figura del presidente, como la Iglesia Católica, personificada en el Papa. Mientras más lee, el lector comprende la vastedad del imperio de dicha mujer, y el porqué del calificativo de “Grande”: "Ahora podía el Sumo Pontífice subir al cielo en cuerpo y alma, cumplida su misión en la tierra, y podría el presidente de la República sentarse a gobernar según su buen criterio, y podían las reinas de todo lo habido y por haber casarse y ser felices y engendrar y parir muchos hijos, y podían las muchedumbres colgar sus toldos según su leal modo de saber y entender en los desmesurados dominios de la Mamá Grande, porque la única que podía oponerse a ello y tenía suficiente poder para hacerlo había empezado a podrirse bajo una plataforma de plomo.
Un poder gamonal que no dejaba que ni el presidente pudiera gobernar según su criterio. ¿Acaso no es lo que -con el peligro se sacar completamente de contexto un cuento que podría haber sido pensando sin ningún fin parecido al que se está por enunciar- lo que ha pasado en países subdesarrollados?
Sea nuestra hipótesis correcta o no, lo cierto es que en Los funerales de la Mamá Grande, Gabriel García Márquez va forjando Macondo y perfeccionando su realismo mágico. El tema de los cuentos muestras cierta temática social, simbolizado en la lucha de variopintos personajes entre sí. Obra de lectura ágil, muestra la capacidad cuentista de Gabo.

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